miércoles, 8 de abril de 2009

Enemigos íntimos

Que sorpresa encontrar en la pantalla del televisor la imagen de Elda Neyis Mosquera, la muy mencionada guerrillera ‘Karina’, apropiada de los micrófonos pidiéndole perdón a sus víctimas y a Colombia por los crímenes cometidos durante su militancia en las FARC. La escena iba de las lágrimas, al cinismo.

Le tomó 48 minutos resarcir el daño causado durante 24 años, a través de la señal directa de los noticieros nacionales y de la manera más simplista: echando todo en un mismo costal. Su discurso no hacía especificaciones de ningún tipo, no habían nombres, ni cuándo, ni dónde, o por qué. La verdad, el principal factor para alcanzar el perdón no tuvo cabida en las, para algunos, muy conmovedoras palabras de la guerrillera.

Para alcanzar la justicia en una sociedad en conflicto, porque sí, en Colombia hay conflicto mientras existan actores y víctimas, debe haber tanta verdad como sea posible. La teórica norteamericana, Martha Minow dice que el perdón solo puede ser otorgado por la víctima y desde el conocimiento que esta tenga de lo que pasó, no de un alto funcionario que dice a quién, o qué acto, se debe olvidar. ‘Karina’ no ha confesado ni la mitad de sus crímenes y una alocución no basta.

Que cómico pensar que en Colombia estamos en una especie de extraña dimensión donde lo que ayer estaba mal, hoy esta bien. Las políticas del actual gobierno no buscan la paz, solo la manera racional y efectiva de mantener la guerra desde un discurso en el que unos son enemigos (terroristas) y otros los invisibles (las víctimas). Entonces resulta muy raro que espontáneamente ciertos individuos, enemigos – terroristas, ahora reciban el calificativo de ‘gestores de paz’ y que sean ellos los que ayuden a desmantelar la organización guerrillera. ¿cuántos votos más se granjeará Uribe con este tipo de prácticas? El perdón para ellos surge de la nada, bueno de un decreto, y por inercia todos estamos obligados a olvidar sus crímenes, cuando aun no se ha hablado de ningún tipo de reparación.

Y entonces pasó lo que tenía que pasar, dos sindicados del paramilitarismo le piden al “corazón grande” de nuestro presidente que los cobije con el manto salvador de “gestores de paz” y a ese ritmo, podría resultar que al fin de cuentas ni los unos, ni los otros son culpables. Si el que determina esto es el presidente, el es quien tiene la medida justa para saber quienes son los verdaderos criminales. Seguramente Rocío Arias y Alias el ‘alemán’ terminaran ayudándonos a todos a descubrir los terribles secretos del paramilitarismo. No es tan descabellado, es la historia que una vez más se repite!!

1 comentario:

  1. Me gusta de tu Blog que los ánimos cambian, las temáticas florecen y no hay espacio para la homogeneidad. Como lo prometiste en tu preludio, ibas a cargar tu espacio de escritos en los que no discriminarías género.
    El experimento es interesante: que pases de mostrar lo que te gusta, luego lo que eres y en columnas como estas nos señalas tu profesión (y tu crítico oficio).
    Me gusta este mosaico, de sucesos tangibles y espirituales, de críticas y reflexiones.
    Me gusta porque, como lo dije alguna vez aquí, nos estás dando la oportunidad de conocerte un poco más.

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