lunes, 12 de septiembre de 2011

Qué significa seguir???

lunes, 18 de octubre de 2010

http://www.javeriana.edu.co/directo_bogota/pdf/DB30.pdf

La historia de Fair Leonardo Porras Bernal y el camino que no se detiene...

lunes, 28 de junio de 2010

Sobre los mal llamados "Falsos positivos", el periodista Felipe Zuleta en el año 2009, hace un muy buen documental titulado “La pobreza, un "crimen" que se paga con la muerte”. http://www.youtube.com/watch?v=LOOfXTkk_E8&feature=player_embedded

Un concepto que según las versiones fue acuñado por el entonces Ministro de Justicia, Juan Manuel Santos, ahora presidente de nuestro país, que escuetamente traduce: asesinatos de civiles por parte de miembros de la Fuerza Pública, haciéndolos pasar como “bajas” en combate. En otras palabras, crimenes de Estado.

Tanto la Organización de Naciones Unidas, y entidades estatales como la Fiscalía, han investigado los casos de "falsos positivos" que se vienen presentando desde el 2006 bajo el mandato de Uribe y que han cobrado más de 2000 víctimas. La modalidad criminal de los "falsos positivos" contempla la posibilidad de que miembros del Ejército registren el mayor número de muertos, haciéndolos pasar como miembros de grupos ilegales, para luego ser recompensados con permisos, bonos y ayudas económicas.

El escándalo fue conocido cuando once madres de jóvenes de Soacha denunciaron que sus hijos, reportados como delincuentes caídos en combate, fueron asesinados, al parecer, por miembros de la Fuerza Pública en la zona rural de Ocaña en el Norte de Santander. Aunque se tienen noticias de estos crímenes desde 1990, cuando el entonces embajador de Estados Unidos Thomas McNamara, reportó un preocupante aumento de violaciones atribuidas al Ejército de Colombia.

El caso de nueve civiles muertos en El Ramal, Santander, el 07 de junio de 1990, que fueron asesinados y luego vestidos como guerrilleros, es uno de los primeros registros que se tiene de estas ejecuciones extrajudiciales. La historia trascendió cuando a la escena llegó un juez militar que se dio cuenta que en los uniformes no había agujeros de bala y que por ello la ropa no coincidía con las heridas en los cuerpos de las víctimas. (Michael Evans, Revista Semana, 07 enero 2009)

El fenómeno denominado por el Archivo de Seguridad Nacional de Washington como “el síndrome de conteo de bajas”, ha cobrado miles de víctimas y a pesar de las pruebas, el gobierno colombianos no ha aceptado su responsabilidad.

Un informe del CINEP (Centro de Investigación y Educación Popular) publicado en el periódico El Espectador del 5 de mayo del 2009 muestra una cronología de ocho casos denunciados y comprobados como "falsos positivos":

Mauricio González (Octubre 8 de 2008)

“Militares de la Brigada VI del Ejército ejecutaron a Mauricio y detuvieron arbitrariamente a Deivy, a Ricardo y a Wiston. Fueron presentados como guerrilleros del frente Cajamarca de las Farc”.

Ferley Augusto Linares Granados y Julia Esther Jerónimo Sánchez (Octubre 13 de 2008)

“Asesinados en zona rural de Fortul cuando se transportaban en una motocicleta”.

Marco Tulio Peñalosa (Octubre 16 de 2008)

“Militares del Batallón Contraguerrilla 65, de la Brigada XVI, ejecutaron al campesino Marco Tulio en la vereda Sizaraque, lo sacaron de su casa frente a tres testigos y simularon un combate”.

Jeferson Estiven Bastidas (Octubre 25 de 2008)

“Tropas del Ejército ejecutaron a Jeferson, de la Corporación Campesina (Corcap), afiliada a Fensuagro-CUT, en la vereda La Esmeralda, corregimiento Mecaya”.

Arnobis Negrete Villadiego(Diciembre 26 de 2008)

“Tropas del Batallón de Infantería 31 Rifles de la Brigada XI del Ejército Nacional ejecutaron a Arnobis, a quien posteriormente presentaron como integrante de una banda criminal de alias ‘Don Mario’ muerta en combate. Tenía 18 años, estudiaba séptimo grado de bachillerato en la jornada nocturna de la institución educativa Cristóbal Colón de Montería”.


María Concepción Rico (Enero 7 de 2009)

“Herida en su casa en un combate entre el Ejército y la guerrilla. Fue trasladada a Villavicencio donde murió. Los soldados trataron a los civiles de ser guerrilleros”.

Luis Arbey Díaz Rubieno (Marzo 14 de 2.009)

“Vicepresidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda el Tapir, de La Macarena (Meta), asesinado por un soldado de la Brigada Móvil Nº 1, bajo al mando del teniente Londoño”.

Después de la visita a Colombia del relator de la ONU para ejecuciones arbitrarias, Philip Alston, se abrieron las puertas para hacer público uno de los fenómenos más macabros de los últimos tiempos, en sus declaraciones el funcionario reveló detalles nunca antes conocidos:

"...Hay dos problemas con el relato que se centra en los falsos positivos y en Soacha. El primero se debe a que la expresión “falsos positivos” brinda una suerte de aura técnica para describir una práctica que se caracterizaría mejor como el asesinato a sangre fría y premeditado de civiles inocentes, con fines de beneficio.

El segundo es que el enfoque en torno al caso de Soacha fomenta la percepción de que se trata de un fenómeno limitado, tanto geográficamente, como en el tiempo. Aunque las matanzas de Soacha fueron flagrantes y obscenas, mis investigaciones demuestran que son simplemente la punta del iceberg. He entrevistado a testigos y a supervivientes que describieron matanzas muy similares en los departamentos de Antioquia, Arauca, Valle del Cauca, Casanare, Cesar, Córdoba, Huila, Meta, Norte de Santander, Putumayo, Santander, Sucre y Vichada. Una cantidad importante de unidades militares estaban involucradas en ello". (Declaración del Profesor Philip Alston, Relator Especial de las Naciones Unidas para las ejecuciones arbitrarias Misión a Colombia del 8 al 18 de junio de 2009)

La nueva modalidad de desaparición no tardó en cobrar fuerza entre las filas del Ejército y el Gobierno, desatando así amenazas contra los familiares de las víctimas que han denunciado los asesinatos.

Según un informe de Caracol Radio publicado el 18 de marzo de 2010 “De acuerdo con un reporte de la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía, 218 integrantes del Ejército han sido condenados tras haber sido hallados responsables del asesinato de personas que son presentadas como supuestos delincuentes muertos en combates.

Según el documento, cinco tenientes coroneles, seis mayores, nueve capitanes y 60 soldados profesionales han sido sentenciados por la justicia colombiana.

De igual manera, de acuerdo con las estadísticas que lleva la Fiscalía, son investigados 1.353 casos de homicidios cometidos presuntamente bajo la modalidad conocida como la de los falsos positivos”.

Los procesos judiciales de las víctimas de estos crímenes no han avanzado; cambio de fechas, postergación de audiencias, falta de pruebas y falta de garantías de los familiares de las víctimas, solo han dilatado los procesos. No ha existido una reparación verdadera en cuanto a justicia y verdad, y dentro del marco legal no ha existido ningún tipo de seguimiento por parte del Estado a las familias, ni indemnizaciones por los hechos.

Luz Marina, por ejemplo, la madre de Fair Leonardo Porras muerto por el Ejército y presentado como guerrillero, a la cabeza del grupo de las madres de Soacha, es una de las pocas madres que ha podido empezar el proceso en la Fiscalía. Aunque este varias veces se ha vencido por términos, a pesar de contar con el testimonio de dos de los reclutadores encargados de trasladar a los muchachos de un lugar a otro.

Para la Mesa de Trabajo sobre ejecuciones extrajudiciales de la Coordinación Colombia-Europa-Estados Unidos, existen reportados 3.796 casos que no han sido aclarados. Por lo que se puede inferir que la labor de los organismos de investigación ha sido totalmente deficiente, sobre los jóvenes de Soacha, tres de los casos se encuentran en indagaciones preliminares y dos están estancados mientras se resuelve la colisión positiva de competencias. Los demás ni siquiera han empezado.

En el caso de Luz Marina, las audiencias preliminares se tenían planeadas para el 24, 25 y 26 de mayo de 2010 para el descubrimiento de pruebas, luego se realizaría el juicio oral, y más adelante el juicio condenatorio, pero nuevamente los abogados defensores pidieron a la juez que lleva el caso, aplazar la audiencia de juicio a un término prudencial pues según ellos, la Fiscalía no les ha hecho llegar algunas pruebas dentro del proceso.

La defensa de los militares, también señaló que no hay términos precisables para cada uno de los imputados en el proceso, lo cual no permite el tiempo entre audiencia y audiencia, y dificulta la preparación de las mismas.

Ante estas razones de extender el proceso, las madres de los jóvenes, ese mismo día, el 24 de mayo de 2010, presentaron su caso ante la Corte Penal Internacional con el fin de esclarecer los hechos, y contar con su intervención y veeduría en el desarrollo de los casos. (Ver anexo).

Así es pues como la sociedad colombiana sumida en un aparente conflicto interno, devela las complicadas dinámicas de guerra y muerte que se presentan cuando los ideales políticos van en contravía de los derechos humanos y civiles. La intrincada espiral que empieza con las desapariciones de los años 80 en Colombia y desemboca en el 2006 con los más de 1.800 casos de falsos positivos, solo deja un complejo panorama que se debe replantear diariamente, ¿Qué pasa con las víctimas?

miércoles, 8 de abril de 2009

A veces, cuando llueve, no se si la gente se pone más nostálgica o más estúpida, como detenida... o las dos. El caso es que esta lloviendo y quise publicar cosas que a veces creo...

"No. Te espero más allá de los fines y los términos, en lo que no ha de pasar me quedo, en el puro acto de tu deseo, queriéndote. Y no quiero ya otra cosa más que verte a ti querer" Pedro Salinas

querer, amar, como lo quieran llamar remite a la imagen de una larga fila de espera donde la persona que quiero siempre está delante de mí y no mira para atrás, y la que me ama está detrás mio... lastimosamente siempre hay una persona que está al final de la fila, y a esa, a esa nadie la quiere.

"...lo importante es llegar a una conclusión, y de qué lado de la mesa llega eso, o de qué boca, o de qué rostro, o desde qué nombre es lo de menos" Jorge Luis Borges

Enemigos íntimos

Que sorpresa encontrar en la pantalla del televisor la imagen de Elda Neyis Mosquera, la muy mencionada guerrillera ‘Karina’, apropiada de los micrófonos pidiéndole perdón a sus víctimas y a Colombia por los crímenes cometidos durante su militancia en las FARC. La escena iba de las lágrimas, al cinismo.

Le tomó 48 minutos resarcir el daño causado durante 24 años, a través de la señal directa de los noticieros nacionales y de la manera más simplista: echando todo en un mismo costal. Su discurso no hacía especificaciones de ningún tipo, no habían nombres, ni cuándo, ni dónde, o por qué. La verdad, el principal factor para alcanzar el perdón no tuvo cabida en las, para algunos, muy conmovedoras palabras de la guerrillera.

Para alcanzar la justicia en una sociedad en conflicto, porque sí, en Colombia hay conflicto mientras existan actores y víctimas, debe haber tanta verdad como sea posible. La teórica norteamericana, Martha Minow dice que el perdón solo puede ser otorgado por la víctima y desde el conocimiento que esta tenga de lo que pasó, no de un alto funcionario que dice a quién, o qué acto, se debe olvidar. ‘Karina’ no ha confesado ni la mitad de sus crímenes y una alocución no basta.

Que cómico pensar que en Colombia estamos en una especie de extraña dimensión donde lo que ayer estaba mal, hoy esta bien. Las políticas del actual gobierno no buscan la paz, solo la manera racional y efectiva de mantener la guerra desde un discurso en el que unos son enemigos (terroristas) y otros los invisibles (las víctimas). Entonces resulta muy raro que espontáneamente ciertos individuos, enemigos – terroristas, ahora reciban el calificativo de ‘gestores de paz’ y que sean ellos los que ayuden a desmantelar la organización guerrillera. ¿cuántos votos más se granjeará Uribe con este tipo de prácticas? El perdón para ellos surge de la nada, bueno de un decreto, y por inercia todos estamos obligados a olvidar sus crímenes, cuando aun no se ha hablado de ningún tipo de reparación.

Y entonces pasó lo que tenía que pasar, dos sindicados del paramilitarismo le piden al “corazón grande” de nuestro presidente que los cobije con el manto salvador de “gestores de paz” y a ese ritmo, podría resultar que al fin de cuentas ni los unos, ni los otros son culpables. Si el que determina esto es el presidente, el es quien tiene la medida justa para saber quienes son los verdaderos criminales. Seguramente Rocío Arias y Alias el ‘alemán’ terminaran ayudándonos a todos a descubrir los terribles secretos del paramilitarismo. No es tan descabellado, es la historia que una vez más se repite!!

¡Bienvenidos al futuro!

Karl Schmitt decía que lo que mueve la historia es el plan meditado de los gobernantes que tratan de mantenerse a sí mismos y al Estado. Lo que pasa hoy en Colombia no es nuevo, el escándalo del DAS sólo ratifica el simulacro de institución que tenemos y que funciona como táctica de protección a las políticas de nuestro actual gobierno.

Decimos descansar sobre una democracia, cuando lo cierto es que los atropellos y violaciones no pueden ser más explícitos y contradictorios. Un Estado represivo se asemeja más a la realidad, lo diferente se vuelve peligroso. Periodistas, miembros de la oposición y Magistrados de la Corte Suprema de Justicia, quienes han sido calificados muchas veces de terroristas, ‘Profarc’ y contrarios al gobierno, son las principales víctimas de un hostigamiento que inicia con la interceptación de llamadas, un delito reconocido por la ONU y que no ha merecido ninguna investigación penal, ni antes, ni ahora.

No estamos tan lejos de llegar a esa sociedad ‘impuesta’ en la que la libertad la conocemos porque la perdimos, pues la policía se encargará ahora de dar visto bueno a las acciones del DAS a pesar del caso ocurrido en 2002. No es una solución sana, ni efectiva a la crisis, el problema es estructural y esconde una estrategia criminal difícil de detectar. ¿Quiénes dieron las órdenes? ¿Con qué objetivo? ¿Es tan importante conocer por dónde se mueven, dónde viven, quiénes son sus esposas?

Podemos pensar en una ‘Policía del pensamiento’ como en la famosa obra de George Orwell, vivir con la idea de que cualquier sonido emitido puede ser escuchado, rastreado, y que excepto en la oscuridad todos nuestros movimientos serán observados. Qué pasa con la conferencia de prensa donde periodistas de reconocidos medios fueron fotografiados e insultados por miembros del equipo de seguridad del Presidente; ¿Por qué acusar de terrorista al periodista Hollman Morris? (¿dónde están las pruebas?) ¿Por qué detenerlo arbitrariamente?; los hijos de la magistrada María del Rosario González, o los seguimientos de otros funcionarios. El discurso maniqueo del Presidente, que divide en buenos y terroristas a la sociedad, ha generado, por ejemplo, que un organismo como el DAS, encargado de la seguridad nacional se sienta en la libertad, curiosamente, de investigar y vigilar a quienes considere ajenos al poder, sin importar si es delito o no hacerlo.

Los violadores de la voluntad están construyendo un lugar en el que la conformidad debe ser absoluta, y por eso antes de continuar con los porqués del escándalo, hay que pensar en lo que se está repitiendo. Se transgrede la carta constitucional y los fines justifican los medios, el poder se establece en una persecución, la idea siempre es detener, insultar o categorizar. ¿Enemigos creados para mantener una división?, la solución está en el cambio.

viernes, 27 de marzo de 2009


  • ¿No es estúpido que ahora lo que podría ser un graffiti, es un aviso publicitario? No necesitamos que nos digan en que creer/comprar, esa historia de que los publicistas ahora también son taggers... Fragmentos de angustia en un espacio que, quizá, sea lo único que poseamos

Ahora un morral pintado en la pared significa que 'puedes llegar a cualquier parte', cuando hasta donde lo recuerdo servía para guardar lo que fuera ahí atrás (libertad tal vez?)